domingo, 23 de septiembre de 2012

Metamorfosis

Metamorfosis

Antes de convertirse en un animal de acuario y luego en animal de laboratorio (utilizado en embriología experimental, por ejemplo), el Axolotl constituyó un enigma. Procedente de México (Lago Xochimilco), el Axolotl llevó numerosos nombres científicos, entre ellos Siredon mexicanum o Siredon pisciformis. Era conocido por su facultad de reproducirse sin haber perdido las branquias y fue clasificado entre los anfibios Perennibranquios (junto con el Proteo de las grutas de Istria y el Siren). Pero ya en 1800 Shaw y luego Cuvier, insistieron sobre su semejanza con las larvas de salamandra y en 1825, Latréille lo introdujo en la familia de las salamandras. Los primeros ejemplares vivos fueron enviados a Francia por el Cuerpo Expedicionario (cuya misión era instalar al emperador Maximiliano en el trono de México) y se reprodujeron en 1865 en el Museo Nacional de Historia Natural. La controversia pareció solucionarse definitivamente: El Axolotl no era una larva pues se reproduce en el agua sin perder sus branquias. Pero dos años más tarde el problema volvió a ser examinado cuando Dumeril (1867) observó que varios de sus axolotls se metamorfoseaban (pérdida de las branquias, regresión de la aleta caudal, transformación de los ojos y aparición de párpados) en una salamandra parecida a la conocida con el nombre de Ambystoma (o Amblístoma tigrinum. muy común en América del Norte). Este modo de reproducción, por una larva, llamada neotenia por Kollmann (1884). fue señalado, por otro lado, en numerosos anfibios y especialmente en los tritones nativos de Europa, en los cuales sólo se produce accidentalmente este fenómeno.
A principios del siglo XX se inició el estudio más profundizado de los mecanismos hormonales y se descubrió la importancia de la acción de la tiroxina en la metamorfosis de los anfibios; es suficiente añadir tiroxina, hormona de la tiroides en cantidad infinitesimal al agua del acuario o bien alimentar a las larvas con fragmentos de tiroides, para provocar una metamorfosis anticipada (los animales resultantes no son en general muy viables, si se actúa sobre larvas demasiado jóvenes). Por el contrario en los tritones neoténicos se ha podido observar la atrofia de tiroides (Hirsch, 1929; Kuhn, 1925). En el Axolotl la tiroides se halla presente, pero con desarrollo insuficiente. por lo que su secreción no basta para dar lugar al proceso de la metamorfosis.

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